Tiene cuatro años y vive con VIH. Juega, se divierte y aprende como cualquier chico de su edad, pero no todos lo ven de esa manera: su mamá lo fue a anotar en el jardín y no lo aceptaron.
Este caso ocurrió en Catamarca y fue denunciado por la madre del nene. Ella contó que cuando fue a anotar a su hijo en el jardín de la Escuela Municipal Nº 2 de Santa Rosa, departamento de Valle Viejo, después de haber realizado la entrevista con la maestra y a pocos días del inicio de las clases, le dijeron que no había más vacantes. Desde una radio local, a la cual la mamá le contó lo sucedido, enviaron a un periodista a inscribir a su hijo y, sorpresa, para él sí había vacante.
“La excusa que la escuela pone ahora es que la madre no había presentado todos los papeles”, explica Lorena Leguizamón Figueroa, coordinadora del Área Legal de la Asociación Civil Vivihs, que representa a la mamá del nene para preservar su identidad. “En noviembre fueron las preinscripciones y la mamá llevó los documentos, sólo le faltaba uno. El 22 de febrero tuvo la entrevista con la maestra y el 25 la llamó la directora para decirle que no había más vacantes. Pero creo que no le hubieran realizado la entrevista si no había más vacantes”, opina Leguizamón. Otros 25 chicos no presentaron papeles y no pudieron comenzar las clases en esa escuela, “pero él no figura ni siquiera en esa lista, ahora en el colegio dicen que ni conocen a la madre”, agrega.
Ante esta situación, se realizó la denuncia ante el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI). Como confirmó Selva Ceballos, representante del INADI en Catamarca, la directora ya está en conocimiento de la denuncia y desde el instituto la pusieron al tanto de que hay dos caminos: continuar con la denuncia o llegar a una resolución rápida del conflicto. “Hay mucha soberbia, porque nosotros entendemos que alguien que comete un error puede desandar sus pasos, pero ni siquiera consideró el tema”, lamenta Ceballos.
La representante del INADI también insiste en la preparación de los docentes ante situaciones de este tipo, “porque evidentemente hubo mucha ignorancia en el manejo de este tema”. Además sostiene la necesidad de “concientizar a la sociedad y llamar a la reflexión”.
La denuncia ya está realizada. Ahora sólo queda esperar una solución, porque en juego está la educación de un chico de cuatro años. “Me da tanta rabia que después de 25 años siga sucediendo esto”, se queja Leguizamón. Es que duele, porque en el medio de todo este asunto, como dice Ceballos, “hay daños que son irreparables”.
¿Qué pensás vos de esto?
Este caso ocurrió en Catamarca y fue denunciado por la madre del nene. Ella contó que cuando fue a anotar a su hijo en el jardín de la Escuela Municipal Nº 2 de Santa Rosa, departamento de Valle Viejo, después de haber realizado la entrevista con la maestra y a pocos días del inicio de las clases, le dijeron que no había más vacantes. Desde una radio local, a la cual la mamá le contó lo sucedido, enviaron a un periodista a inscribir a su hijo y, sorpresa, para él sí había vacante.
“La excusa que la escuela pone ahora es que la madre no había presentado todos los papeles”, explica Lorena Leguizamón Figueroa, coordinadora del Área Legal de la Asociación Civil Vivihs, que representa a la mamá del nene para preservar su identidad. “En noviembre fueron las preinscripciones y la mamá llevó los documentos, sólo le faltaba uno. El 22 de febrero tuvo la entrevista con la maestra y el 25 la llamó la directora para decirle que no había más vacantes. Pero creo que no le hubieran realizado la entrevista si no había más vacantes”, opina Leguizamón. Otros 25 chicos no presentaron papeles y no pudieron comenzar las clases en esa escuela, “pero él no figura ni siquiera en esa lista, ahora en el colegio dicen que ni conocen a la madre”, agrega.
Ante esta situación, se realizó la denuncia ante el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI). Como confirmó Selva Ceballos, representante del INADI en Catamarca, la directora ya está en conocimiento de la denuncia y desde el instituto la pusieron al tanto de que hay dos caminos: continuar con la denuncia o llegar a una resolución rápida del conflicto. “Hay mucha soberbia, porque nosotros entendemos que alguien que comete un error puede desandar sus pasos, pero ni siquiera consideró el tema”, lamenta Ceballos.
La representante del INADI también insiste en la preparación de los docentes ante situaciones de este tipo, “porque evidentemente hubo mucha ignorancia en el manejo de este tema”. Además sostiene la necesidad de “concientizar a la sociedad y llamar a la reflexión”.
La denuncia ya está realizada. Ahora sólo queda esperar una solución, porque en juego está la educación de un chico de cuatro años. “Me da tanta rabia que después de 25 años siga sucediendo esto”, se queja Leguizamón. Es que duele, porque en el medio de todo este asunto, como dice Ceballos, “hay daños que son irreparables”.
¿Qué pensás vos de esto?